Como si se tratase de un misterio sin resolver o de una escena del crimen, el autor ha realizado un estudio forense de los elementos que la propia tradición cristiana sitúa en el momento de la muerte de Jesús y en el lugar donde sucedieron los acontecimientos. El resultado ha sido sorprendete: en ellos hay signos de vitalidad, el cuerpo de la persona que produjo los diferentes indicios descritos estaba vivo cuando ocurrieron los hechos. La conclusión es clara: jesuscristo fue detenido, juzgado, torturado y crucidifaco, pero no murió en la Cruz. El autor ha partido de un planteamiento diferente y ha recurrido a los elementos que la propia Iglesia sitúa en el momento y en los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos alrededor de la muerte de Jesús, entre ellos, y de forma destacada, la Sábana Santa. Los 42 días transcurridos desd ela crucifixión y la ascensión de Jesús cobran un nuevo sentido al integrar los resultados del presente trabajo. A pesar de las sorprendentes conclusiones, el libro no es un ataque ni un cuestionamiento de la religión cristiana.
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Díaz de Santos
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