La obra que tienes en tus manos está destinada a pensar con la gramática, no a memorizarla. El lenguaje es el pensamiento, y conocer la estructura de nuestro lenguaje equivale a conocer cómo se han estructurado nuestras razones. La gramática trocea lo que pensamos, nos permite averiguar lo que pasa en el alma de quien habla y nos ayuda a ordenar la realidad. La gramática enseña a razonar y a exponer mejor las ideas, pero sobre todo a generarlas. Y ello nos hace más capaces de convencer a los demás.
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Díaz de Santos
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