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Ya están aquí los ebooks

19 de febrero, 2010

DÍAZ DE SANTOS, la primera Librería Virtual con una oferta de más de 35.000 libros electrónicos científicos y técnicos de las principales editoriales internacionales.

Gracias a la implantación del libro electrónico, las posibilidades de distribución de la información científica y tecnológica se amplían de una forma muy importante. Así pues, en DÍAZ DE SANTOS, hemos dado un paso adelante poniendo a disposición de la Comunidad Científica, Académica y Profesional su nueva plataforma de venta de libros electrónicos bajo la modalidad de venta “Pincha y Descarga” (Pick & Choose). Inicialmente partimos con los fondos vivos de tres de los Grupos Editoriales más importantes del mundo, como son JOHN WILEY, SPRINGER VERLAG y ELSEVIER SCIENCE (con sellos editoriales tan importantes como Academic Press, Butterworth-Heineman, Humana Press, Morgan Kauffman, Plenum Publishers, North Holland, Apress, Focal Press, Wrox Press, Blackwell, etc…), configurando un fondo de más de 35.000 libros electrónicos, que se irán incorporando a lo largo de las próximas semanas, aunque ya tenemos disponibles en nuestra librería más de 15.000. Esta es la más amplia selección actual de libros electrónicos con temática específica en los campos de la ciencia y de la tecnología, ya que los tres grupos editoriales configuran más del 50% de la oferta editorial Científico y Técnica mundial. Pero no queremos detenernos aquí, pues estamos negociando con otras muchas editoriales que nos permitirán ampliar esta cifra en un futuro próximo.

Después de más de 50 años en el sector de la distribución de información científica y tecnológica, en los que siempre hemos tratado de adaptarnos a las nuevas tendencias de los mercados y estar a la vanguardia en todo momento, en DÍAZ DE SANTOS no hemos conocido una revolución tan profunda como la que nos espera en el futuro próximo. En esa revolución queremos participar como parte integrante, no sólo adaptándonos a los cambios que surjan, sino que queremos participar fomentando y creando las condiciones necesarias para que ésta se produzca. QUEREMOS CONTRIBUIR AL CAMBIO DEL MODELO ACTUAL de difusión y transmisión de la información científico y técnica, mejorando los procedimientos y las estructuras en los que la información se ponga a disposición del consumidor, a un precio razonable, obteniendo un retorno para todos los que participen en la cadena de la distribución de la información cada vez que dicha información se transmita, intentando evitar el uso malintencionado de la misma.

Somos conscientes de que los consumidores potenciales de este formato tienen unas necesidades sensiblemente distintas a las del formato papel, o mejor expresado, el formato digital permite realizar una oferta de distribución de contenidos muchísimo más adaptada a las necesidades concretas de cada usuario. Así pues, desde la venta de capítulos hasta la venta de contenidos limitados en el tiempo, las opciones de comercialización se amplían de una manera extraordinaria.

DÍAZ DE SANTOS no solo quiere trasladar su know-how y su larga experiencia en la venta de publicaciones científicas en su formato físico al formato electrónico. Una vez desarrollados los sistemas y aplicaciones que permiten vender y descargar las publicaciones en un entorno seguro, queremos anticiparnos a estas nuevas necesidades, Seguimos trabajando para que en un corto período de tiempo podamos ofrecer a nuestros clientes nuevas modalidades de venta y comercialización de contenidos muchísimo más versátiles y poder satisfacer así las necesidades de información de toda la comunidad científica y de todos aquellos profesionales que necesitan mantenerse actualizados para mejorar sus competencias personales y profesionales.

Este es nuestro reto y queremos que te unas a él. Visita nuestra plataforma de venta de libros electrónicos http://www.diazdesantos.es/ebooks

DANIEL ROBLEDO OVEJERO es Gerente de Librerías Díaz de Santos.


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¿Ya es el tiempo del libro electrónico o ebook?

21 de enero, 2010

El formato PDF, o mejor dicho, los libros electrónicos en formato PDF, existen desde hace muchos años. Es un formato universal y habitual para las imprentas, que los utilizan para la producción del libro en papel.

Los ordenadores y muchos otros aparatos electrónicos vienen, desde hace tiempo, con un CD ó DVD con los manuales y las guías de usuario en ficheros PDF. Desde luego, se pueden considerar libros electrónicos.

También desde hace años, se han escrito documentos o libros en formato Microsoft Word o cualquier otro procesador de textos del mercado, y también algunos lo llamaban libro electrónico.

Entonces, si llevan tanto tiempo, ¿por qué ahora se habla tanto del libro electrónico o ebook?

El motivo es que se refieren a los lectores de libros electrónicos o ebooks readers. Estos sí que están de moda. Salen nuevos modelos casi cada mes. Todos con tinta electrónica que no cansa a la vista ni necesita energía constante, o sea, lo contrario a una pantalla de ordenador, que necesita refrescarse constantemente. Además pesan muy poco y cada vez vienen con más memoria y capacidad de almacenamiento. Te permiten realizar anotaciones o marcas sobre los ebooks, y son fáciles de utilizar. Algunos modelos incluyen al comprarlo 50, 100 ó 150 libros, clásicos, ya sin derechos de autor, y en español y/o inglés. ¡Y aún se pueden cargar con muchos más!*.

Que salgan últimamente tantos lectores de ebooks tiene que ver con el hecho de que, después de varios años e intentos con otros formatos, como LIT, MOBI ó AZW, la industria entorno al libro digital se ha unido y apostado por el formato PDF y ePUB, principalmente éste último . Cualquier dispositivo lector que salga al mercado los debería soportar. Estos van a ser los formatos oficiales del libro electrónico.

¿Por qué son importantes los formatos PDF y ePUB? Porque, independientemente de las virtudes de cada uno, sobre ellos se han desarrollado una serie de aplicaciones en el mercado para proteger los derechos del sector (de autores, de editores, de libreros, etc.). Sobre los archivos de estos formatos es posible establecer un control digital que garantice su distribución. En inglés se llama DRM (Digital Rights Management).

Con la sombra de la reciente piratería en el sector musical, parecía lógico que hasta que no hubiese un software de garantía que controlase los derechos de autor no despegaría el libro electrónico o digital. Hay quienes piensan que los DRM retrasan al sector más que ayudan. Pero para los autores y editores, la inseguridad que genera la piratería es un freno. Una editorial que necesitase vender un mínimo de ejemplares de un libro para cubrir gastos, no podía poner esa obra en el mercado digital sin ningún tipo de protección. ¡Pero si piratean los libros físicos!

Se puede pensar lo que se quiera, pero ningún autor, y en general, casi nadie, realiza un trabajo de semanas o meses gratis. Si acaso, cuando el interés es para el currículum. O en el caso del editor, si tiene algún compromiso. Lo normal es que el autor escriba un libro y espere una retribución por su trabajo, mayor a más ventas. Igual que el editor, que produce la obra y espera, como mínimo, recuperar la inversión. En el caso del librero, que la da a conocer al público, si no la vende, solo le produce pérdidas. Pero bueno, es su labor saber filtrar todo lo que se produce en el mundo y saber llegar a sus clientes. En un futuro de ebooks, ¿qué será de las librerías?.

Por otra parte, la gente no quiere un aparato para leer unas novelas regaladas que casi todos han leído ya, y luego no poder descargarse el ebook de la última novela del escritor de moda. Aunque quizá de éste sí (caso de Stephen King), pero del segundo o tercer más vendido no, y así muchos más.

Y si hablamos de obras científicas o técnicas, pues casi igual. Aunque aquí algunos editores están más abiertos y ofrecen (mejor sería decir alquilan) sus contenidos a grandes plataformas universitarias, como www.e-libro.es . Queda que algunos disipen sus dudas y ofrezcan sus libros electrónicos uno a uno al público en general.

De cualquier forma, y una vez solucionado el problema del control de los derechos, ya sólo falta que el contenido en formato digital esté disponible a la venta al igual que lo está el libro físico. Los mismos libros que hay en las librerías en papel, también en electrónico. De esto se trata.

De esta forma, el usuario podría elegir qué formato desea. Ya tendrían más sentido los dispositivos lectores, pues ya se podrían cargar con las obras favoritas de cada uno. Y entonces seguro que crecería el mercado de los libros electrónicos. Crecería más que ahora, que crece mucho en tanto por ciento, pero los avances son todavía pequeños en proporción al volumen del libro físico.

El avance de todo lo digital es imparable, y a las nuevas generaciones les pesa todo lo que no entra en su iPhone, Blackberry o teléfono móvil. Sea el que sea. Esperemos que cada vez los hagan con la pantalla más grande para facilitar la lectura de libros. Sobre todo para aquellos a los que les pese llevar encima un lector electrónico.

JOSE LUIS SOLANO MARTINEZ es responsable de Proceso de Datos de Librerías Díaz de Santos.

*¿Tú cuántos libros llevarías encima si solo te pesan los bytes?


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LIBRO ELECTRÓNICO: RUEGOS Y PREGUNTAS

11 de marzo, 2009

Un enviado del futuro ha puesto la galaxia Gutenberg patas arriba. El libro electrónico es el tema de conversación definitivo -con permiso de la crisis- en el mundo editorial de 2009. Están los apocalípticos -que niegan la revolución digital y proclaman la insuperable mística del libro-, los integrados -al día del último ingenio- y los despistados -la mayoría-. Dos años después de la aparición del Kindle, el e-book de Amazon, ha vendido medio millón de unidades y se ha convertido en el símbolo de esa revolución. La cara visible de un giro copernicano lleno de malentendidos y preguntas.

¿Por qué se ve como una amenaza? Básicamente, por ser lo que más se parece a un libro después del propio libro. Pese a lo que podría dar a entender la terminología cibernética, la pantalla de un libro electrónico tiene más en común con una página de papel que con el monitor de un ordenador. Empezando por la llamada tinta electrónica. Permite que el texto no parpadee y que los píxeles, enemigos de la salud ocular, se eliminen de la ecuación. La vista no se cansa porque la pantalla, al contrario que la de una computadora, no está retroiluminada; necesita un foco de luz externo.

Todos destacan dos virtudes en el libro electrónico: su capacidad y su peso. El eReader, de Sony, principal competidor del Kindle, permite almacenar 160 títulos y pesa 260 gramos, menos que un best seller de tapa dura. Además, se puede subrayar, aumentar el cuerpo de la letra y cambiar los márgenes para facilitar la lectura.

- ¿Cómo se repartirá la tarta del futuro? En el antiguo régimen, un escritor percibe una media del 10% del precio de venta de un libro de papel como derechos de autor. En su pariente electrónico, eliminados los gastos de impresión y almacenaje, y reducidos los de distribución, ese porcentaje sube hasta el 40%. En el caso del gigante Amazon, con su poder negociador, cifras oficiosas fijan la cuota para el autor en un exiguo 20%. Eso sí, el precio para aplicar el porcentaje es menor(…).

Para liar aún más el asunto, la aparición de Kindle2, a la venta esta semana en EE UU, ha añadido otro fente a la batalla. Puede leer textos en voz alta, lo que ha provocado un nuevo litigio: los derechos de audio han de pagarse aparte, cosa que el dispositivo de Amazon no hace.

- ¿Nos desharemos de los intermediarios? No. Como apunta Ignacio Latasa, director de Leer-e, “las editoriales tradicionales son un sello de calidad y ellas son las que tendrán que hacerse cargo del libro electrónico”. El portal de Latasa ha sido elegido por Carmen Balcells para distribuir online algunos títulos de escritores representados por su agencia. Al margen de los sellos tradicionales. Latasa lo explica porque tantearon “a muchas editoriales y no se decidieron”.(…)

- ¿Y qué hay de las librerías? Algunas se reciclarán. Ya hay tiendas que venden códigos de descarga de algunos títulos, cupones con una clave para bajar en Internet los libros. En ese caso, el porcentaje de derechos de autor desciende al 25%. Otros, entre tanto, siguen optando por confiar en “un lector que todavía conserva el placer de encontrar libros”. Como Antonio Ramírez, de la librería La Central, de Barcelona y Madrid. “No podemos competir en una estructura que nos excluye. El libro digital lo dominan megacorporaciones. Tenemos que apostar por los que todavía dan valor al soporte más allá del texto. Aún nos quedan dos generaciones de compradores de libros”.

- ¿Está preparada la industria española? “Es una herramienta fantástica y si no le prestamos la atención que merece nos equivocaremos”, opina el escritor Juan José Millás. “Parece mentira que nadie se preocupe por esto. Yo le pregunté a mi agente sobre el tema y me dijo que no sabía nada. Mal hecho. Es un cambio tan grave como aquel al que se enfrentaron las fábricas de hielo con la llegada de los frigoríficos”. La situación del libro digital en España es una pescadilla que se muerde la cola: se venden pocos dispositivos de descarga porque hay pocos contenidos para descargar. Y viceversa. Leer-e tiene 750 títulos. En EE UU, Amazon ha puesto al alcance de su Kindle2, segunda versión del cacharro, 230.000. Además está el precio de los dispositivos, de 400 a 700 euros. Todos coinciden en que el boom llegará cuando se acerque a los 100.

- ¿Se piratearán las novelas? Parece inevitable establecer paralelismos entre el sector editorial y la maltrecha industria musical. Desde luego, hay enseñanzas que aprender de la debacle ajena. La piratería no parece que se vaya a extender como el contagio planetario que tocó en suerte a la música o el cine; las barreras idiomáticas son importantes esta vez. El sector del libro se defiende de momento echando mano de un guirigay de formatos y de sistemas de DRM, similares protecciones anticopia a las que iTunes, plataforma musical de Apple, ha acabado por eliminar ante el avance de la tecnología. Para Javier Martín lo difícil es copiar el formato exacto: “Ya hay miles de libros en la Red. Sobre todo en América Latina, donde se escanea y se cuelga casi todo. Pero no es igual un PDF que un archivo específico de e-book”.- ¿Cuándo será historia el papel? Nunca. En eso coinciden todos los expertos. La pregunta parece ser más bien cuándo la nueva tecnología superará en ventas al viejo libro. En el extremo del triunfalismo cibernético se sitúa Juan González de la Cámara, fundador de Grammata, empresa granadina que comercializa Papyre (”el único libro electrónico español”, del que se han vendido “4.500 unidades”) considera que en 10 años el 95% de lo que leamos será digital. “Soy capaz de apostarme una cena con quien opine otra cosa”. Sin ir tan lejos, en la última feria de Francfort se hizo pública una encuesta entre mil profesionales del sector con una conclusión: en 2018, los libros electrónicos superarán en volumen de negocio a los editados en papel.

 

Según José Antonio Millán, autor del informe La lectura en España, uno y otro serán complementarios: “El papel desaparecerá en manuales de instrucciones y guías de viaje”. ¿Y los libros de texto? Millán espera que no: “Hay estudios sobre psicología cognitiva que demuestran que los conocimientos se asimilan mejor en hoja”. Incluso en estos tiempos, alguna victoria le queda al viejo y algo derrotado papel.

Fuente: El Pais, 1 de marzo de 2009


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